Buenas tardes,
Como autora de este blog publiqué mi artículo sobre una mala experiencia que habíamos tenido en
Restaurante la Cambolita (clic
aquí para ver el mensaje original y los comentarios pertinentes) .
Ha habido comentarios, buenos y malos, y no he respondido a ellos hasta el momento ni se me ha ocurrido eliminarlos puesto que creo en la libertad de expresión y cada uno es libre de pensar lo que quiera sobre el artículo, pero llegado este momento es hora de responder.
Las difamaciones gratuitas para defender los intereses de los amigos están muy mal, tanto en la vida real como en internet. Me estoy refiriendo por supuesto al comentario firmado el 18 de agosto de 2010 (y otro segundo mensaje de hoy, 20 de Agosto de 2010) por Rodolfo de la Serna. Paso a argumentar acerca de él y rebatir punto por punto toda esa invención que con su inigualable imaginación ha escrito.
Quiero hacer constar desde el principio que en esa mesa estábamos dos médicos, un abogado, un Coronel del Ejército Español y yo misma, Marta Mazón, Ingeniera de Telecomunicación. ¿Se cree usted que nos vamos a dedicar a hacer lo que usted comenta de intentar comer gratis amagando poner hojas de reclamaciones?
Bueno, paso a relatar lo que pasó punto por punto para que quede todo bien claro y demostrado que esta persona no ha dicho la verdad respecto a esa situación. Al entrar a la parte de abajo del restaurante reconocí inmediatamente a Rodolfo de la Serna que se encontraba sentado en una mesa cercana a la barra comiendo. Lo conozco porque he coincido con él en un evento e incluso le comenté a mi madre quién era él. Estoy segura de que él no se esperaba haber sido reconocido cuando ha montado toda esta historia para intentar dejarme mal.
Continúo, esas mesas de al lado de la barra hay que resaltar que no pertenecen al comedor sino que se veía claramente que era amigo de la casa y que comía allí sólo donde los demás tomaban algo en la barra. Un detalle que además me llamó la atención es que al acabar se acercó a la cocina a preguntar qué postre tenían, le ofrecieron algo que no le gustó y al final consiguió otro que le convencía más. Vuelve a quedar claro el amiguismo existente (cosa que él mismo confirma en su segundo mensaje en el blog, dejando clara su imparcialidad).
Cuando él ya había terminado con el postre, estuvo un rato de pie y casualidades de la vida cruzó unas palabras conmigo cuando me acerqué a la máquina a sacar tabaco. Él comentó algo que no recuerdo y yo le dije que el tabaco era para mi madre pues yo no fumo. Un rato después subimos mi familia y yo para arriba. Es decir él ya había terminado de comer y seguía abajo, cuando nosotros subimos arriba al comedor.
Él comenta que estaba sentado en la mesa contigua a nosotros arriba en el comedor, cosa TOTALMENTE FALSA porque como digo él ya había finalizado de comer y estaba abajo donde la barra. Cabe resaltar que una de las cosas de las que nos quejamos es de la imposibilidad de escuchar a los que estábamos en la misma mesa debido al ruido excesivo y a la mala sonorización. Entonces…¿¿cómo iba él a escuchar esa supuesta conversación (que nunca existió) desde la mesa de al lado??
Es importante comentar que esa conversación sobre que la noche anterior habíamos ido al Barrio Pesquero e hicimos amago de poner una hoja de reclamaciones, y el camarero nos invitó que él comenta es totalmente FALSA, inventada y producto de su imaginación. QUIERE SR. RODOLFO DE LA SERNA QUE LE EXPLIQUEMOS CON TESTIGOS DÓNDE HEMOS CENADO LA NOCHE ANTERIOR CADA UNO DE LOS ASISTENTES A LA COMIDA DEL 18 DE JULIO EN LA CAMBOLITA? No tenemos ningún problema en decirlo porque tenemos la conciencia bien tranquila y sabemos que no hemos estado en el Barrio Pesquero como usted dice y haciendo algo de lo que usted nos acusa.
En mi vida he estado en el barrio Pesquero cenando ni comiendo y mucho menos mi familia y yo nos dedicamos a ir poniendo hojas de reclamaciones ni haciendo amago de ello para comer gratis. Tenemos la suerte de tener el dinero necesario para pagar la comida si vamos a un restaurante y con esa idea vamos a los sitios, a pasar un buen rato y pagar por la comida. De las primeras cosas que le comentó mi tía al camarero cuando dijimos lo de la hoja de reclamaciones fue la de: “Pagarte te vamos a pagar por eso no te preocupes, pero queremos quejarnos del servicio y trato recibido”.
Respecto a lo que comenta que los hombres estaban en la puerta y textualmente cito de su mensaje:
“Otro detalle me llamó la atención, mientras las tres mujeres estabais con la queja en la barra los tres hombres estaban esperando en la entrada como si de un trámite se tratara, es decir que vuestro plan de comer gratis por ahí esta mas que rodado.
A mi me ocurre algo así y lo primero que hago es ir a defender a mi mujer o familiar o amigo.
Creo que ahí se os vio el plumero…”
¿Qué pasa, de qué nos tenemos que defender?
• Acaso es “peligroso” pedir una hoja de reclamaciones en un lugar como este Restaurante La Cambolita????
• ¿Acaso las mujeres no pueden pedir una hoja de reclamaciones?
• ¿Acaso las mujeres no pueden pagar?
• ¿Tienen que defendernos de algo los hombres como machos de hace 100 años que tienen que salir en su defensa???
Este es un caso de MACHISMO EXTREMO.
Nosotros seguimos los pasos obligatorios correspondientes a personas cívicas y con educación sin decir una palabra más alta que otra, por lo tanto mientras las mujeres estábamos en la barra pagando y escribiendo la hoja de reclamaciones de manera correcta los hombres esperaban en la puerta porque no podían hacer más por el asunto.
Comentar por otro lado que la ÚNICA COSA CIERTA que comenta esta persona es que el camarero nos dijo 2 veces que estaba mal el dinero, pero no porque no quisiéramos pagar sino porque mi tía que era la que pagaba estaba muy nerviosa por la situación y además no tenía las gafas y confundió unas monedas con otras.
Nosotros NO queríamos comer gratis, sólo queríamos una disculpa por su parte reconociendo que ellos habían actuado mal, que el servicio había sido penoso, que el local estaba mal sonorizado, que la comida no se correspondía con lo que se pidió (NADIE dijo que estuviera malo, por eso lo comimos, pero eran raciones pequeñas que fue de lo que yo me quejé y del tema del chuletón que no tenía hueso y era carne blanca (cuando se supone ha de ser roja)).
Que cada uno piense lo que quiera a este respecto pero como he dicho tenemos más que hacer que dedicarnos a intentar comer gratis por ahí. Nosotros era la tercera vez que acudíamos a este restaurante, atraídos por lo bien que había estado otras veces pero esta vez las cosas habían cambiado y queda claro que ya no es el mismo restaurante de antes.
Me parece muy sucio (y muy triste a la vez) que una persona tenga que inventarse esta historia para intentar limpiar la reputación de un restaurante que ha hecho mal lo que se le supone debería hacer bien.
Con este mensaje quiero dejar claro que esta persona Rodolfo de la Serna NO ha dicho la verdad y paso por paso he desmontado su historia con argumentos más que sobrados. Ha tenido muy mala suerte con que yo le reconociera nada más llegar y me fijara en lo que hacía.
Seguro que se pensaba que seríamos unos incautos que nos creeríamos que estaba en la mesa de al lado y nos asustaríamos por todo lo que cuenta. A él ahora le digo, es muy fácil intentar dejar a la gente por mentirosa, pero si esa gente, en este caso yo, puede rebatir todo punto por punto queda claro que le ha salido el tiro por la culata. Ha tenido también muy mala suerte con que este mensaje en mi blog haya sido leído por mucha gente.
Queda demostrado también que mi mensaje sobre mi mala experiencia en Restaurante La Cambolita ha hecho daño, mucho daño, por lo tanto queda claro que es verdad lo que sucedió y tienen “miedo” de que afecte a su posible nueva clientela. Sin más que relatar que cada uno saque sus propias conclusiones…
P.D. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Marta Mazón Pérez